Actividades

Veladas veraniegas musicales.
Glorieta de los Patos.
Sábado 6 de Agosto y Sábado 20 de Agosto de 20:30 a 22:30 horas.

Historia del Parque PDF Imprimir E-mail

HISTORIA

Antes de ser el "parque de Sevilla" eran unos terrenos que formaban parte de los jardines del Palacio de San Telmo, naranjales y huertas cercanas pertenecientes a los Montpensier.

Fue donado a la ciudad en 1893 por la Infanta María Luisa Fernanda de Borbón, Duquesa de Montpensier. El ayuntamiento en agradecimiento lo bautizó con su nombre.

Hasta 1911 no se incorpora al patrimonio urbano. En este año el Comité Ejecutivo de la Exposición Iberoamericana encarga al famoso jardinero y paisajista francés Jean Claude Forestier la remodelación del parque para adaptarlo al certamen internacional.

Las obras ocuparon los años de 1912 a 1922, pero desde 1914 estaba abierto al público.

 Parque de María Luisa

 

En 1849 los duques de Montpensier, adquirieron el Palacio de San Telmo, hoy sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. Entre las diversas obras que acometieron en él,   encargaron al jardinero francés Lecolant la ejecución de un gran jardín acorde con la majestuosidad del edificio que habían convertido en su residencia. Con objeto de disponer de   suficiente superficie compraron terrenos colindantes como la Huerta del Naranjal y aquéllos sobre los que se asentó el antiguo convento de san Diego. Lecolant diseñó un gran   jardín que acorde con la moda del momento seguía los dictados del paisajismo a la inglesa, incluyendo pinceladas de pintoresquismo que en ocasiones aludían a estilos propios de   otras latitudes, como la jardinería oriental, y en otras supusieron la ubicación de restos arqueológicos propiedad de los duques. No obstante el diseño incluyó también algunas   composiciones dentro de la ortodoxia del formalismo francés al que lógicamente Lecolant no era ajeno.  

 

En mayo de 1893 una gran parte de ese jardín fue cedido por la duquesa viuda: la Infanta María Luisa de Borbón a la ciudad. Con anterioridad el Ayuntamiento le había   pedido permiso para poder trazar una calle que por esta zona hiciera posible la conexión con el río de la parte situada más allá del antiguo convento de San Diego, con lo que   surge el Paseo de María Luisa. Desde ese momento todo este gran jardín que quedaba al sur de esta nueva vía que llegaba hasta el paseo de Bella flor ¿donde surgían los jardines  

de las Delicias- iba a ser un parque para la ciudad, que ésta agradecida llamaría de María Luisa.  

 

En Junio de 1909, se lanza por vez primera la idea de celebrar una Exposición Hispanoamericana en Sevilla que es rápidamente secundada por diversos estamentos de la   ciudad. Al año siguiente se realizan las primeras aportaciones económicas por organismos oficiales entre los que lógicamente se encuentra el Ayuntamiento. Éste ofrece el parque de  

María Luisa y terrenos adyacentes de su propiedad como posible ubicación de la misma. Se estudian otros mientras algunos se oponen al uso del parque temiendo su deterioro manifestando que se trata, además, de una zona sujeta a inundaciones. Al fin una vez asegurado que la zona quedaría protegida del agua una vez se efectuaran las obras   pertinentes de defensa, el recién creado Comité para la organización del certamen decide, en abril de 1910, que los terrenos ofrecidos por el Ayuntamiento serán los de ubicación de la Exposición. En ellos quedan incluidos el Parque de María Luisa y los Jardines de las Delicias.  

 

Se piensa entonces en una adecuada adaptación del parque para que sin que se deteriore sirva correctamente como marco para la celebración de la Exposición. Como director de los trabajos de planificación general y de las obras de edificación se elige al arquitecto Aníbal González. Para las necesarias obras específicamente de jardinería se busca a un especialista de reconocido prestigio y la elección recae en J.C. N. Forestier, ingeniero francés que era conservador de los parques y jardines de París y autor de numerosas obras fuera de su país.  

 

En Enero de 1911 ya elabora un anteproyecto que finalmente en abril de ese mismo año es aprobado encargándosele el proyecto definitivo. Forestier visitaría Sevilla  nuevamente en septiembre de ese año para tomar los datos necesarios con objeto de elaborarlo. El proyecto definitivo lo termina en París en octubre y lo conocen las autoridades sevillanas en noviembre; en él junto con una detallada memoria y presupuesto se incluyen los planos que contienen el diseño que ha pensado para la reforma del parque.  

 

En él se toma como centro de toda la composición del parque una gran parte del núcleo del jardín anterior diseñado por Lecolant constituido por el eje que une la isleta o estanque de los patos y el montículo del Gurugú. Respetando el paseo de María Luisa, Forestier refuerza ese eje con la ejecución del estanque de los lotos en una de sus cabeceras y con la de la fuente de los Leones al pie del Gurugú, reacondicionando el estanque de los patos. Como articulación de toda la superficie disponible, crea dos grandes avenidas paralelas: las denominadas más tarde avenida de Pizarro, agradable paseo cobijado por sóforas y la de Hernán Cortés majestuosa bóveda vegetal a cargo de plátanos de sombra, además de una poderosa transversal, la denominada Avenida de Rodríguez Casso que pensaba abrir el parque hacia la zona del Prado de San Sebastián; la ejecución posterior de la Plaza de España, la convertiría en un privilegiado eje de acceso a la misma hoy flanqueado por hermosos magnolios.  

 

El parque se abrió al público finalmente el 18 de Abril de 1914 constituyendo desde entonces y hasta 1973 en que se inauguraría el Parque de Los Príncipes (descrito en otro lugar) el parque por antonomasia de la ciudad. Con las obras de la Exposición, que sumarían a su recinto las grandes plazas de España y América y numerosas glorietas, ha quedado como fiel exponente de la composición ecléctica que presidió durante la primera mitad del siglo XX gran parte de las realizaciones de espacios ajardinados y de los que la ciudad de Sevilla es significativo ejemplo. Compromiso entre las formulaciones paisajísticas y la rigurosidad de los trazados de la ortodoxia francesa, su adaptación al Sur y al ambiente del regionalismo imperante en el momento, hizo de la glorieta la base en gran medida de su composición. Su acentuado carácter local pese a la filiación de los que intervinieron en su diseño, mostrada tangiblemente en el profuso uso de materiales de gran tradición como el ladrillo y la cerámica, lo convierte en un exponente significativo de una manera de abordar la jardinería pública hoy olvidada y relegada por otras de mucha mayor aceptación al gusto de los usuarios de estos tiempos. Parques como el Alamillo o el Infanta Elena con una nueva teoría naturalista casi de espacios rurales traídos al interior de la ciudad, con un uso masivo de vegetación autóctona hasta ahora no tradicionalmente usada en jardinería ornamental, han introducido una visión nueva que si ha de ser señalada por algo es por el olvido de la glorieta, acuerdo entre vegetación y arquitectura, que fue y es la base de la composición del gran parque de Sevilla.  

 

Gran parte de estas glorietas han sido cuidadosa y detalladamente restauradas en un largo y costoso proceso desarrollado durante el año 2002.  

 

El rítmico ruido de los aspersores en los silencios del caluroso verano de Sevilla, cada vez menos frecuentes sustituidos hoy por otras técnicas más eficaces, acompañado por el penetrante trino de los mirlos y el lejano eco de un coche de caballos que recorre sin prisas sus avenidas de tupida sombra; el lento caminar por sendas y caminos, que esconden tras la espesura de su densa vegetación, pequeñas glorietas donde el agua, rebosante muchas veces, desborda canalillos y estanques para humedecer cerámicas y arriates; el pausado borboteo de fuentes y surtidores; los anaqueles, hoy vacíos, que recuerdan los días dorados de la Exposición Iberoamericana, ponen, ahora y siempre, ante los ojos del sorprendido paseante un gran jardín que casi sin quererlo encierra entre sus árboles -para el que quiera y sepa descubrirla- una gran parte de la historia reciente de la ciudad.

 
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